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Consejos para curar el hongo en los pies

El pie de atleta u hongo en los pies es una de las afecciones mas incomodas que puede llegar a padecer una persona y en esta ocasión tenemos algunas recomendaciones que te serán e mucha utilidad para curar el pie de atleta, ya sabemos que los síntomas son mal olor, mucha comezón y en ocasiones ardor, esta afección puede aparecer debido a la exposición de los pies a condiciones húmedas y a zonas infectadas como baños públicos o medias prestadas, el pie de atleta también puede ser ocasionado por el exceso de sudor en los pies por lo que la primera recomendación que podemos darte es que laves muy bien tus pies y trates de mantenerlos ventilados de ves en cuando, no es necesario que siempre tengas zapatos puestos, ahora pasando a al cura de la enfermedad lo primero que debes hacer es sumergir los pies en un recipiente con agua a la que deberás agregar algunas gotas de cloro para que comiences a matar a todas las bacterias que están afectando tus pies.

Sin lugar a dudas el hongo en los pies es una afección muy molesta que puede causar muchas incomodidades y en algunas ocasiones puede llegar mas allá de un simple caso de hongos haciendo que tus pies se agrieten y se llenen de heridas las cuales pueden sangra y son muy dolorosas impidiendo caminar.

También te recomendamos que uses algunos productos como cremas y talcos fungicidas que son muy efectivos y los precios son muy accesibles pero si estas buscando curas caseras el mejor consejo que podemos darte es que los sumerjas en algún desinfectante y los seques muy bien luego del baño además de tratar de no usar zapatos muy cerrados o calientes que hagan sudar en demasía  nuestros pies, esperamos que estos sencillos consejos te sean útiles para curar tus pies.

Evitando accidentes en el agua

Los accidentes acuáticos pueden ser muy frecuentes en lugares costeros en su mayoría, el atractivo de las playas y el verano hacen irresistibles el deseo de darse un buen chapuzón ya sea en el mar, una piscina o incluso en el rio.

Esto nos hace vulnerables a la hora de practicar algún deporte acuático, y no asumimos con responsabilidad el peligro que esto puede llevar, si no tomamos las precauciones necesarias para que esto no pase de ser una buena tarde de diversión veraniega.

También hoy en día existen muchos deportes acuáticos que son muy riesgosos como el on board, que no es más que una carrera de fórmula 1 sobre el agua.

Otros deportes de bastante riesgo sobre el agua son la moto acuática o el esquí acuático, estos últimos más que competitivos son de diversión y por eso mismo no se toman las precauciones correspondientes.

Lo que, como seres humanos debemos de tener muy en cuenta, es que el agua si bien es necesaria para nuestra existencia no es nuestro medio natural. Desde ese punto de vista cualquier accidente dentro de ella nos podría causar daños irreversibles y muy graves e incluso nos puede llevar a la muerte con facilidad.

La base de los accidentes acuáticos radica en el famoso ahogamiento, este se da cuando un líquido que no necesariamente sea agua, impide el paso normal del oxígeno a los pulmones. Estos casos se puede presentar en su mayoría en niños pequeños, que al menor descuido del tutor que lo cuida en ese momento podrían caer en pozos o piscinas y ahogarse rápidamente.

Otra de las cosas que suele causar este tipo de accidentes se da en jóvenes y adolescentes, que no miden riesgos  y suelen ingresar al agua en estado de ebriedad lo cual es igual a suicidarse.

Si usted quiere evitar accidentes en el agua, pruebe estos consejos:

Las personas mayores deben de tener bastante cuidado al intentar nadar o sumergirse si tienen algún problema cardiaco, es muy importante estar conscientes del su propio estado de salud al hacer cualquier actividad que podría poner en riesgo la misma.

Todas las personas preferentemente desde pequeñas, debieran de adiestrarse en técnicas de natación y conocer los peligros a que están expuestas.

Nunca nade en playas solitarias, por más que estas no ofrezcan ser peligrosas.

Nunca nade sobrepasando la línea de peligro, de las playas, las fuerzas le pueden abandonar y no podrá salir nadando.

Si en su casa tuviera una piscina no olvide de cercarla, de colocar pasamanos. Nunca se sumerja violentamente en el agua. Nunca ingrese al agua inmediatamente de haber comido.  Nunca ingrese al agua si ha ingerido alcohol en abundancia.

Nunca ingrese al agua muy cansado.

Nunca compita con personas más entrenadas, o intente nadar grandes distancias.

Es preferible que naden cerca de la orilla.

Jamás dejar que un niño, nade sólo, enséñele a nadar y a darse cuenta de los peligros.

Jamás deje de lado los flotadores, salvavidas.

Si está en la casa no deje nunca a un niño solo en la bañera, porque esto podría ser fatal.

Lesiones que podrían causar accidentes acuáticos

Los diferentes tipos de agua, pueden también causar diferentes tipos de lesiones en nuestro cuerpo.

Lesiones de agua salada. Esta agua podría destruir los alveolos, y al ser inundados reduce el buen funcionamiento sanguíneo.

Lesiones de agua dulce. Esta agua se desplaza más rápidamente y aumenta el volumen de circulación de los vasos sanguíneos.

Síntomas de un accidentado

Cuando una persona sufre de este accidente por lo general tiene estos síntomas:

Falta de respiración y se nota un color morado o violáceo en la piel, esto se da por falta de oxígeno.

También la misma falta de oxígeno podría ocasionar convulsiones.

La piel se torna pálida y pierde calor corporal.

El accidentado entra en un estado inconsciente y se ausentan los ruidos respiratorios.

El pulso es muy débil.

Como actuar en una posible emergencia

Si de casualidad se ve a una persona que está en el agua y tiene un comportamiento poco usual o raro, como demasiada agitación al nadar o inmovilidad permanente, póngase en alerta inmediatamente, llame a los rescatistas o servicios de emergencia.

Solo si estas entrenado, puedes entrar a rescatar al accidentado tú mismo.

Formas de prevenir accidentes

La gran mayoría de las personas, ignoran los múltiples peligros a la que están expuestos diariamente, desde el momento de levantarse hasta volverse a acostar, es por eso que ocurren accidentes.

Las personas adquieren un manual de primeros auxilios, después de que les ha ocurrido un accidente, recién comprenden la importancia de prevenir los accidentes y de saber cómo actuar en situaciones de emergencia.

Como por ejemplo: una persona que no está acostumbrada a subir o bajar los escalones, puede ocurrirle que resbale y se tuerca el pie, lo primero que hace es pisar fuertemente, complicando la torcedura, produciéndose una fractura. En los deportistas, frecuentemente se confunde una dislocados, con una fractura, o viceversa.

La mayoría de accidentes, lo sufren los niños y los ancianos, los primeros porque son muy irresponsables y los segundos por que presentan achaques propios de su edad y generalmente las personas no le toman importancia.

En los niños, las nociones de primeros auxilios deben dárseles desde los primeros años en las escuelas, a manera de juegos, en publicaciones como: revistas, folletos, chistes. En los programas de televisión, en los cines y otros medios de comunicación.

En los adultos, las nociones de primeros auxilios deben de dárseles, como un complemento de todo “Programa de Seguridad”, mediante: charlas, conferencias, películas. Los adultos, piensan que a ellos jamás le van a ocurrir un accidente y que se pan a ver en apuros.

Los accidentes podrían ser leves y no pasar de ser un gran susto, pero si no le damos la importancia necesaria podría dejarnos lesiones graves e irreversibles como alguna discapacidad permanente o incluso causarnos una desgracia como la muerte.

Nosotros somos los únicos responsables de nuestra seguridad y la de nuestra familia, tratemos en lo posible capacitarnos en prevención de accidentes y primeros auxilios.

Tratamientos para Dolor

El tratamiento del dolor consiste en la búsqueda de su causa y en la utilización de medicamentos que lo alivien. La utilización de los diferentes tratamientos disponibles para aliviar el dolor depende de la gravedad, la duración, la localización y su causa.
Explicar su dolor al médico
La descripción minuciosa del dolor a un médico aporta datos importantes para el diagnóstico. Es útil describir sus diferentes características: localización (señalando con el dedo el trayecto del dolor), tipo (sensación de presión, quemadura, descargas eléctricas, etc.), evolución (¿desde cuándo ha empezado el dolor?, ¿el inicio fue brusco o progresivo?), circunstancias desencadenantes iniciales (esfuerzo, traumatismo, accidente de trabajo, etc.).
Hay que responder de la forma más precisa posible a las preguntas del médico. ¿Se trata de un dolor permanente o intermitente., ¿cuál es la curación de los accesos y de los períodos de remisión?, ¿el dolor aparece por la mañana o por la noche?, ¿cuáles son los factores que influyen en el alivio y el agravamiento del dolor (postura, movimiento, hora, emociones, etc.)?
Analgésicos
Los medicamentos contra el dolor reciben el nombre de analgésicos (o antálgicos) y pueden clasificarse en tres categorías, según su nivel de eficacia. Los analgésicos ligeros, generalmente, son útiles en el tratamiento de dolores simples, como el dolor de cabeza o de los dientes. Los medicamentos más utilizados son el paracetamol y la aspirina.
Los antiinflamatorios no esteroides sirven para tratar los dolores ligeros y moderados, como los provocados por la artrosis o los traumatismos deportivos.
Cuando el dolor no se alivia con este tipo de medicamentos, se debe recurrir a otros de un nivel superior de eficacia, que asocia los analgésicos ligeros con medicamentos relacionados con la morfina (codeína, por ejemplo).
Para aliviar los dolores intensos y rebeldes, se emplea la morfina, un medicamento extraído del opio. La morfina actúa en el cerebro y la médula espinal mediante el bloqueo de la transmisión del mensaje doloroso. Es un analgésico potente, indispensable para tratar algunos dolores. Para los dolores agudos, como los posteriores a una intervención quirúrgica, se recurre cada vez más a la administración de morfina controlada por el propio paciente.
Para los dolores crónicos, como los asociados con el cáncer, se dispone de numerosas posibilidades de administración: por lo general, la vía oral, en forma de comprimidos, cápsulas o soluciones orales, es preferible a las formas inyectables, salvo cuando el paciente experimenta dolor al tragar. La morfina es un medicamento extremadamente seguro. Los pacientes permanecen la mayor parte del tiempo sin dolor y los efectos secundarios son infrecuentes y suelen contrarrestarse bien. No existe, pues, ninguna razón para limitar su utilización cuando los otros medicamentos analgésicos no han conseguido aliviar el dolor.
Tratamientos complementarios
La kinesiterapia es esencial en el tratamiento de numerosos dolores crónicos que afectan al aparato locomotor (por ejemplo, lumbalgias). También resulta útil en el caso de dolores debidos a malas posturas, contracturas musculares o limitaciones de la movilidad articular.
Puede asociarse a técnicas de relajación que ayudan al paciente a controlar el dolor y a reaccionar mejor frente a las situaciones de tensión que pueden aumentarlo. El objetivo de la relajación es ayudar a la persona a aumentar su tolerancia al dolor (a reducir el temor al dolor), a aceptarlo mejor y a realizar sus actividades de la forma más normal posible.

La Lucha contra el Dolor

La lucha contra el dolor es primordial, pero sólo puede ser eficaz cuando existe una buena comunicación entre el enfermo y el personal a cargo de su cuidado, la cual también contempla el bienestar sicológico del paciente.
Lucha contra el dolor
Para la mayoría de los moribundos, el dolor es el problema más importante. En la actualidad, la medicina dispone de medicamentos muy potentes contra el dolor. El tratamiento del dolor es diferente para cada paciente; depende de su enfermedad, de la evolución de esta y de su grado de sensibilidad al dolor. Se realiza en varias etapas de acuerdo con las causas y la intensidad de este.
Los dolores más intensos se tratan con morfina u otros derivados del opio. La morfina es fácil de administrar, no es tóxica y puede suspenderse cuando se requiera. Contrariamente a lo que se cree, la conciencia y la personalidad no sufren modificaciones.
En el caso de los dolores rebeldes, los derivados del opio pueden administrarse directamente, a través de catéteres, en la médula espinal, mediante una bomba especial. De esta forma, el paciente tiene la posibilidad de ajustarla dosis de morfina suministrada según la intensidad del dolor.
Cuando los medicamentos contra el dolor no se adaptan o son ineficaces, pueden emplearse otros métodos. Puede recurrirse a un bloqueo nervioso (mediante una inyección de anestesia o la cirugía), a una sección de ciertas fibras nerviosas de la médula espinal (cordotomía) o a una estimulación eléctrica de ciertas fibras nerviosas con una corriente de baja intensidad. Aparentemente, estos métodos son menos eficaces cuando se han suministrado medicamentos a base de morfina.
Apoyo Sicológico
Reducir los cuidados paliativos únicamente al control del dolor sería traicionar el verdadero sentido de este tipo de cuidados. Detrás del dolor a menudo se esconde un complejo sufrimiento humano, síquico, social y espiritual.
Por esta razón, los cuidados afectivos son tan importantes como alivio del dolor. La idea de la muerte puede provocar cólera o una profunda angustia. A veces surge un sentimiento de culpabilidad o de arrepentimiento en relación al pasado. Sentirse amado y acompañado puede permitir afrontar el ocaso de la vida más fácilmente.
Una relación basada en la comprensión y el afecto puede ayudar a romper el aislamiento del paciente, que debe ser considerado como una persona con derecho a hacer respetar sus deseos. El miedo a una muerte dolorosa es incluso una gran causa de ansiedad. Es importante tranquilizar a los pacientes al respecto, ya que no deben temer en absoluto al dolor.
Por otra parte, muchos enfermos pierden la conciencia justo antes del fin y mueren “en el sueño”. El temor a una gran dependencia y a perder la dignidad es también una causa de preocupación en los moribundos. Es indispensable que estos pacientes puedan participar lo más posible en las conversaciones familiares y en los temas relativos al futuro.
Prepararse para la muerte puede desencadenarla necesidad de escribir los últimos deseos y voluntad, de agradecer a los más cercanos y de pedir perdón. Algunos moribundos desean confesarse y recibir la ayuda de un sacerdote. En todos los casos, parece natural que la necesidad más urgente sea la comunicación. Los amigos, la familia y los responsables de los cuidados deben estar dispuestos a responder a las peticiones del moribundo.
Cuidados Físicos
Los cuidados físicos forman parte de los cuidados paliativos. Consisten en luchar contra otros síntomas, distintos del dolor, que pueden aparecer en un enfermo terminal: deshidratación, sequedad de la boca, escaras, trastornos del tránsito intestinal, problemas urinarios, trastornos respiratorios, comezón, sudores nocturnos, trastornos del sueño. Asimismo, debe tomarse en consideración la alimentación del paciente. En efecto, la enfermedad a menudo provoca cambios en el sentido del gusto.
Por lo tanto, es necesario adaptar la dieta alimentaria a los gustos del paciente: más o menos dulce o salado, más o menos frío o caliente, para que pueda alimentarse, en la medida en que sea posible, hasta el final de su vida. Los cuidados físicos consisten, por lo tanto, en cambiar al enfermo de posición, administrarle los medicamentos y, eventualmente, practicar procedimientos quirúrgicos (en las escaras, por ejemplo), con el fin de otorgar al moribundo el máximo de comodidades posibles.

Cuidados al Final de la Vida

Los cuidados al final de la vida, también denominados cuidados paliativos, tienen por objeto entregar al enfermo la mejor calidad de vida posible, hasta el final. 
No aceleran ni retrasan el deceso.
Modalidades
Aparte de los cancerosos, los enfermos que más a menudo llegan hasta las unidades de cuidados paliativos son los que padecen enfermedades neurológicas degenerativas (esclerosis lateral amiotrópica, corea de Huntington) y el sida.
Los cuidados paliativos exigen del personal que cuida a los enfermos gran capacidad para escucharlos y así dar respuesta a sus solicitudes. A veces, el paciente tiene dificultades para formularlas y requiere de mucha sicología tanto de parte del personal a cargo de los cuidados como de la familia. Las personas que llegan al final de la vida necesitan apoyo y cuidados que los ayuden a afrontar esta última etapa lo mejor posible.
La angustia de la persona moribunda puede aliviarse, en parte, gracias a la comprensión, la sensibilidad y el esfuerzo de comunicación de quienes lo rodean. Los médicos, los profesionales paramédicos, la familia, los amigos y los sacerdotes, todos ellos participan en este proceso de asistencia.
Las personas cercanas al moribundo a menudo sufren un trauma emocional en esta etapa. A veces se sienten culpables de no poder hacer más. Por esta razón los cuidados paliativos no sólo conciernen al paciente, sino también a los miembros de su familia y sus amigos, que pueden sentir la necesidad de consultar un médico para que los aconseje sobre la forma de actuar y les brinde apoyo sicológico. Este apoyo podrá continuar después de la muerte del paciente, con el objeto de ayudar a los deudos en su etapa de duelo, tanto en el plano moral como en el físico.
¿Qué decir a una persona moribunda?
Desde hace algunos años, los médicos hablan más fácilmente con sus pacientes acerca de la verdad de su enfermedad. Sin embargo, algunas personas se rehúsan a conocer la evolución de su afección. El deseo del paciente debe respetarse en la medida que sea posible, lo que implica gran comprensión de parte del médico y de las personas cercanas, así como mucha intuición para evitar errores de juicio.
A veces, el moribundo expresa claramente su deseo de referirse a su muerte inminente, pero sus familiares y amigos se sienten incapaces de hacerlo. A veces es más fácil hablar de su muerte con alguien no muy cercano, de ahí la importancia que tienen los voluntarios de organizaciones especializadas. En todos los casos, es fundamental favorecer la comunicación entre el enfermo y su familia, por el bien de todos.
¿Morir en el hospital o en la casa?
El tratamiento de ciertas enfermedades requiere de estadas en el hospital en un determinado momento. No obstante, cuando el fin está próximo, muchos pacientes prefieren morir en su casa. En tal caso, la asistencia se realiza a través de la hospitalización a domicilio. Intervienen diversas personas: médicos, kinesiólogos, auxiliares, voluntarios y, por supuesto, los familiares y amigos.
Cada caso es diferente, pero si bien las pruebas de amor, comprensión y los cuidados afectivos parecen ser mejores en la casa, el hospital, en cambio, está mejor equipado para cuidar a los pacientes que padecen una enfermedad que requiere la utilización de técnicas sofisticadas o una permanente vigilancia.

Consejos para los pies malolientes

Los pies están expuestos constantemente a algunas condiciones que pueden ser causantes del mal olor como el sudor, la humedad o el crecimiento de bacterias por hongos, es muy incomodo para una persona que padece de mal olor en los pies estar en situaciones que amerite quitarse los zapatos a si que en esta ocasión tenemos algunos consejos que te serán d mucha utilidad para que puedas curar el mal olor en tus pies, lo primero que debes hacer es cuidar mejor de tu higiene personal lavando los pies a diario con agua y jabón.

Otro buen consejo es que cada que tomemos un baño nos lavemos los pies con un cepillo para eliminar la suciedad y bacterias que se acumulan en las uñas, para ello debemos usar jabón, esta de mas mencionar que el mal olor en muchas ocasiones es causado por una mala higiene a si que deberás ser mas cuidadoso en este aspecto, también puedes comprar alguna crema especial para lavar tus pies ya que hay marcas muy efectivas contra este problema, pero si quieres un tratamiento casero puedes lavar tus pies con manzanilla ya que esto ayudara a eliminar el mal olor en poco tiempo.

También te recomendamos que hagas uso de talcos y cremas para evitar el mal olor también puedes dejar de usar zapatos muy calientes y dejar a tus pies tomar un poco de aire de ves en cuando, el mal olor en los pies puede resultar muy molesto y hay personas que lo padecen por mucho tiempo por pensar que no se puede eliminar pero te aseguramos que con estos consejos podrás curar esta afección, para finalizar otro buen consejo que podemos darte es que metas los pies en un recipiente con vinagre de manzana ya que tiene propiedades fungicidas.