Bergen: La puerta de entrada a los Fiordos Noruegos.

La ciudad de Bergen es la segunda ciudad más grande de toda Noruega, lo que, en un país con apenas cinco millones de habitantes, no es decir demasiado. Si bien se puede llegar en avión desde casi cualquier parte de Europa, hacerlo nos privaría de uno de los trayectos en tren más increíbles que, todavía hoy, se puede experimentar en el viejo continente. El trayecto Oslo – Bergen es un viaje a otra época que nos conducirá a través de algunas de las más extraordinarias maravillas naturales de Noruega, un país que es más que generoso en este aspecto. Desde profundos bosques a glaciares azul turquesa, pegar la nariz a la ventana del vagón puede ser una experiencia única durante las aproximadamente cinco horas que dura el trayecto. Una vez en Bergen, es interesante conocer el puerto y su famosa lonja de pescado, que durante años ha dado trabajo a muchos inmigrantes españoles e italianos y que es, también, el centro de descarga de la flota pesquera que faena por esta zona. Partiendo desde el propio puerto podrás encontrar, dando un ligero paseo, el centro del casco antiguo, al que se accede bordeando la bahía de Vågen y que desemboca en el Bryggen, un barrio muy conocido por sus pintorescas casitas tradicionales, pintadas de una sorprendente variedad de colores, tan habitual en las construcciones escandinavas.

La mezcla de agua, zonas verdes, relieves elevados y arquitectura respetuosa con el entorno hacen de Bergen un lugar ideal para perderse caminando, sin importar la dirección. En cada calle de la llamada ciudad de las siete colinas puedes dar, de repente, a una romántica plazoleta escondida, o a través de cada escalera puedes adentrarte en los rincones más hermosos de los distintos barrios de la ciudad. Las vistas desde los puntos elevados son, también, algo a lo que merece realmente la pena echar un vistazo. Si estás pensando en reservar un crucero por los países escandinavos, deberías procurar que Bergen fuera una parada obligatoria, no sólo por ser la capital de la Noruega Occidental y paso habitual de la más importante ruta marítima del país, sino por ser un destino que ofrece una gran variedad de detalles minimalistas al viajero más exigente. La que fue capital europea de la cultura en el año 2000 y “capital escondida” en 2004, es, sin duda, una ciudad lluviosa, pero los agradables ratos de sol se mezclan con los retazos de las nubes de tormenta que se resisten a descubrir el cielo por completo, produciéndose entonces una sensación visual incomparable.

Hay que señalar que la intensidad cromática de los países escandinavos es una de las cualidades más apreciadas por los turistas europeos y Bergen no es una excepción. Por su parte, la universidad de Bergen, con casi veinte mil alumnos, dota de colorido estudiantil al ambiente nocturno y hace muy movida la vida social de esta ciudad, que cuenta con gran cantidad de espectáculos, cafeterías abiertas y actividades deportivas durante todo el año. Si tienes la suerte de poder visitar la ciudad en la época del solsticio de verano, el Midsommar es una alegría para los sentidos ya que toda la ciudad se lanza a la calle para celebrar su particular fiesta de San Juan, en donde el sol no se pone más de un par de horas en toda la noche. Disfrutar de un paseo a plena luz del sol a altas horas de la madrugada es una experiencia reservada sólo a unos cuantos privilegiados. Bergen es, además, la puerta trasera de los fiordos noruegos, desde allí, a apenas hora y media en autobús, se puede uno desplazar hasta Hardangerfjord, en el condado de Hordaland.

Este fiordo, uno de los más famosos y espectaculares de toda Noruega, cuenta con una longitud de 179 kilómetros, lo que lo convierte en el segundo fiordo más largo de Noruega y en el tercero de todo el mundo, su profundidad alcanza la asombrosa cifra de 800 metros en algunos puntos, algo que es inusual en aguas situadas tan cerca de la costa. Desde el propio fiordo podremos contratar varias actividades, que incluyen la reserva de un crucero que nos enseñe los recovecos de esta maravilla de la naturaleza; aprovechar el singular paisaje para perdernos en una de las numerosas rutas rurales aptas para el trekking y el senderismo; así como visitar el glaciar de Folgefonna, de más de 200 kilómetros cuadrados o la cascada de Vøringsfossen, con sus 182 metros de caída. Además, la Baronía de Rosendal contiene el palacio más pequeño de Escandinavia y un famoso jardín renacentista. El descenso en Kayak y la visita a varios museos son otras de las actividades que podrás hacer realizar en la zona de Hardangerfjord. Una vez de vuelta en Bergen, plantéate la opción de seguir subiendo por la costa noruega, porque, si sigues la dirección al norte, encontrarás ciudades exóticas e increíbles como Trondheim, Bodo, o Tromso, por no hablar de las salvajes Islas Lofoten o el destino final de todo viajero que recorre el extremo el norte de Europa: El Cabo Norte, el fin de la tierra conocida. Un viaje imprescindible.