Mié. Sep 22nd, 2021

Aunque de aspecto algo diferente, la caspa y la costra de leche son en realidad manifestaciones del mismo problema; su nombre médico es seborrea. Ocurre cuando las glándulas seborreicas de la piel reciben el estímulo de hormonas adultas, por lo que el cuero cabelludo se torna grasoso y descamativo.

En la primera infancia es causado por la exposición a las hormonas de la madre, y en la adolescencia, porque el sujeto comienza a elaborar sus propias hormonas adultas. No aparece entre estas dos etapas, pero una vez que se presenta, el problema tiende a ser recurrente.

La seborrea es una afección más que nada antiestética, pues es relativamente inofensiva. Puede, sí, aumentar la vulnerabilidad de la piel a infecciones por hongos o bacterias. Ocasionalmente, se confunde con cuadros como el de la tiña del cuero cabelludo o la psoriasis.

La lectura cuidadosa del diagrama de alternativas ayuda a evitar la confusión. Es preciso recordar, además, que la tiña es inusitada en el recién nacido o el lactante de muy corta edad.

La psoriasis generalmente termina en el borde superior de la frente, y sus escamas se encuentran sobre las lesiones elevadas, llamadas “placas”, lo que no es el caso de la seborrea.

Los niños frecuentemente presentan rubor y escamas en las cejas y detrás de las orejas.

Tratamiento casero

Los diferentes tipos de champú cuya publicidad los hace pasar como eficaces para combatir la caspa, son útiles en los casos leves y moderados. Para los más graves y rebeldes, existen otros más efectivos.

El Selsun y el Selsun Azul contienen desulfuro de selenio; el segundo es menos potente, pero igualmente eficaz si se aplica con mayor frecuencia. Al aplicar estos productos es importante seguir cuidadosamente las instrucciones, ya que con ellos puede hacerse grasoso el cabello o mancharse de amarillo. Sebulex.

Sebucare, Ionil y DHS son otras preparados efectivos para combatir la caspa, pero deben emplearse siguiendo rigurosamente las instrucciones. La mejor manera de tratar la costra de leche consiste en lavar vigorosamente el cuero cabelludo.

Si la costra es gruesa, se le aplica masaje con aceite tibio para niños. % se envuelve la cabeza en una toalla caliente durante unos 15 minutos. El uso de un peine de dientes finos o un cepillo ayuda a desprender las escamas.

A continuación se lasa la cabeza con Sebulex o cualquiera de los otros productos antes mencionados. Hay que evitar que al niño le entre champú en los ojos.

Por mucho que hagan los padres para resolverlo, el problema suele reaparecer y es necesario repetir el tratamiento. Si al cabo de varias semanas el caso empeora, a pesar del tratamiento casero, será preciso acudir al médico.

Por Atomico