Crup en Niños

crup en niñosEl crup es una de las enfermedades más alarmantes que los padres puedan afrontar. Generalmente esto ocurre en niños menores de 3 ó 4 años. A media noche el niño de pronto se incorpora en su cama sin poder respirar. Tiene una tos que parece el ladrido de una foca.

Los síntomas son tan aterradores que siembran pánico en la familia. Sin embargo, los más graves problemas del crup se pueden resolver sencilla y eficazmente en el propio hogar.

El crup es causado por distintos virus a la vez. La infección viral produce inflamación y secreciones en la laringe, la tráquea y los conductos respiratorios mayores. Esta combinación de hinchazón y secreciones espesas o resecas dificultan en extremo la respiración.

Puede haber considerables espasmos de las vías aéreas, lo que complica todavía más el cuadro. El tratamiento tiene como objeto disolver las secreciones secas.

En algunos niños el crup es una afección recurrente; pueden sufrir 3 ó 4 ataques. Esto rara vez denota un problema subyacente grave, pero de cualquier manera conviene buscar ayuda del médico.

Los niños superan el crup a medida que se amplían sus conductos respiratorios, por lo que es infrecuente después de los 7 años de edad.

Se confunde con el crup una obstrucción más grave, causada por una infección bacteriana, denominada epiglotitis. Esta inflamación es más frecuente en los niños mayores de 3 años, pero ambas enfermedades se producen en niños aproximadamente de la misma edad.

Los niños afectados por la epiglotitis presentan una dificultad respiratoria aún mayor que la del crup. En la epiglotitis la salivación es muy abundante, por lo que los enfermos babean profusamente. Adoptan una posición característica, con la cabeza inclinada a un lado y el mentón hacia delante, a la vez que hacen denodados esfuerzos para respirar.

La epiglotitis no cede con las sencillas medidas que mitigan rápidamente los síntomas del crup, por lo que hay que notificar al médico inmediatamente.

Tratamiento casero

El rocío, la clave del tratamiento del crup, se puede aplicar eficientemente con un vaporizador frío. Nosotros preferimos los vapores fríos a los calientes para evitar el riesgo de las quemaduras.

Cuando hay gran dificultad respiratoria, los padres pueden obtener resultados más rápidamente si llevan el niño a la regadera y lo exponen al vapor. El vapor se produce mejor si hay algo de aire frío en la habitación.

El vapor asciende, así que en nada se beneficia al niño si se le sienta en el suelo. Por lo regular, el alivio llega en poco tiempo y debe ser ya notable a los 20 minutos. Es importante que los padres mantengan la calma y tranquilicen al niño; a éste le consuela sentirse en brazos, y además así pueden atenuarse en algo los espasmos de los conductos respiratorios.

Si el niño no presenta una mejoría importante al cabo de 20 minutos, es indispensable comunicarse con el médico o a la sala de emergencias más próxima, para que adelanten los preparativos mientras el niño llega. Desafortunadamente, pocas salas de emergencias pueden proporcionar vapor en forma tan eficaz como la regadera de la casa del paciente.

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