Dedos Magullados en niños y como Tratarlo

Dedos MagulladosParece que los niños casi siempre se están magullando los dedos con las portezuelas de los automóviles, los cajones de un escritorio, los martillos o las pelotas de béisbol.

Las magulladuras que afectan únicamente la punta del dedo (denominada falangeta) y no producen una herida importante, rara vez necesitan la atención de un médico.

Un problema doloroso que los padres pueden arreglar fácilmente es la acumulación de sangre debajo de una uña (hematoma subungueal). El método se describe más adelante bajo el rubro de tratamiento casero.

Las fracturas de este segmento distal de los dedos no se tratan, a menos que afecten la articulación. Muchos médicos opinan que es improcedente entablillar un dedo, incluso cuando hay fractura. Si bien la férula disminuye el dolor, puede también aumentar la rigidez de la articulación después de consolidada la fractura.

Sin embargo, si no se entablilla el dedo, el dolor puede persistir más tiempo. De cualquier manera, conviene discutir con el médico las ventajas y las desventajas de las férulas.

Si la magulladura afecta otras partes del dedo y el niño puede moverlo con facilidad, entonces está indicado el tratamiento casero, que consiste en una compresa con hielo, para disminuir la hinchazón, y aspirina o acetametofén, para mitigar el dolor.

Las uñas a menudo quedan dislocadas en estas lesiones. No hace falta extirpar la uña entera; la parte que este desprendida debe cortarse, para evitar que se enganche en cualquier objeto, lo que produce dolor. La renovación completa de una uña requiere de4 a6 semanas.

Tratamiento casero

Cuando la cantidad de sangre acumulada debajo de la uña es considerable y produce dolor, es fácil resolver el problema. Basta utilizar un alambre recto, por ejemplo, el que se forma al enderezar un clip. Se sujeta el alambre de un extremo con unas pinzas, y el otro extremo, que se ha calentado al fuego, se aplica a la uña para perforarla.

La mano que sostiene las pinzas debe mantenerse firme con ayuda de la otra, para que el alambre, bien caliente, atraviese sólo la uña, sin llegar al dedo. La sangre acumulada bajo la uña puede entonces brotar a través del orificio; esto reduce la presión subungueal y mitiga el dolor.

Si se cierra el orificio y se vuelve a acumular la sangre, se puede repetir el procedimiento en el mismo punto.