Vie. Sep 24th, 2021

drogas y el embarazoLa mayor prevalencia de enfermedades de transmisión sexual y de problemas médicos, psicológicos y psicosociales en las adolescentes embarazadas, en comparación con las adultas gestantes, se constituyen en factores que incrementan el riesgo de complicaciones para la madre, el feto y el neonato; tal como ha sido discutido.

El uso o abuso de drogas por parte de un significativo número de mujeres jóvenes, superior al de las adultas, también representa un importante factor de riesgo si resultan embarazadas.

Por ello es conveniente tener en cuenta este factor, e interrogar a la paciente sobre sus hábitos nocivos, debiendo el médico conocer sus efectos secundarios sobre el feto y el neonato.

Alcohol: El alcohol cruza la placenta rápidamente, y los niveles sanguíneos en la madre y en el feto son muy similares. La excreción de la droga por parte del feto es más lenta que la de la madre. Se estima que la cantidad de alcohol ingerida por la madre en el primer trimestre de la gestación que puede producir el “síndrome alcohol-feto” completo, es de 5 onzas diarias de alcohol absoluto, lo que equivale a unas 10 onzas de whisky.

El síndrome “completo” se caracteriza por: a) fascies peculiar, con fisuras palpebrales pequeñas, hipoplasia facial, y pliegues epicánticos; b) retardo de crecimiento pre y postnatal; c) deficiencia mental de diversos grados; d) predisposición a trastorno convulsivo postnatal; e) otras anomalías congénitas, en especial cardiovasculares.

Nicotina: Se estima que alrededor de 1/3 de madres adolescentes fuma, y que el consumo de cigarrillos va en aumento en las adolescentes. El consumo de tabaco durante el embarazo está definitivamente asociado a peso bajo para la edad estacional. También hay informes que indican una mayor incidencia de abortos espontáneos en madres fumadoras, así como crecimiento postnatal lento, e incremento del riesgo del síndrome de “muerte súbita en la cuna”.

Cafeína: El consumo exagerado de café durante el embarazo ha sido relacionado con incremento de los riesgos de prematuridad y de peso bajo para la edad gestacional.

Marihuana: Como se sabe, esta droga es muy utilizada por las adolescentes y su uso durante la gestación es riesgoso para el feto y neonato. El tetrahidrocanabinol, el agente activo de la marihuana, cruza la placenta, se concentra en altas proporciones en el sistema nervioso fetal y es excretado lentamente por el feto. Existen reportes sobre posibles alteraciones cromosomiales y del sistema inmunológico celular del neonato, pero no han sido confirmados. Lo que sí está bien demostrado es una mayor incidencia de peso bajo para la edad gestacional.

Cocaína: Todavía no se conocen bien los efectos adversos de la cocaína sobré el feto y neonato, en gran parte debido a que quienes la usan también consumen otras drogas. Sobre lo que sí hay evidencia en las gestantes que abusan de esta droga, es una mayor incidencia de aborto espontáneo, depresión neurológica del neonato, y muerte súbita en la cuna.

Anfetaminas: Aunque el uso de anfetaminas como droga psicosocial ha disminuido en los últimos años, todavía algunas la consumen con ese propósito, o como anorexígeno en las dietas de adelgazamiento. La droga cruza la placenta y está asociada a mayor incidencia de anomalías congénitas, en especial defectos labiopalatinos y cardiovasculares, así como a retardo del crecimiento fetal y postnatal.

Narcóticos: Aunque la inmensa mayoría de adictas a la heroína sufren de amenorrea y no son fértiles, aquéllas que la consumen en proporciones moderadas o tienen un patrón de uso ocasional, sí pueden resultar embarazadas y se constituyen en madres de alto riesgo. El 85% de bebés de madres consumidoras de heroína desarrollan uno o más de los siguientes problemas: asfixia perinatal, hemorragia intracraneana, membrana hialina, hipoglicemia, hipocalcemia, hiperbilin-ubinemia, y retardo de crecimiento intrauterino; siendo este último el más constante de todos.

Barbitúricos: Debido a su bajo peso molecular y a su alta solubilidad en las grasas, los barbitúricos cruzan fácilmente la placenta. El feto tiene poca capacidad para metabolizar la droga. Si la sustancia es usada en dosis moderadas; probablemente el único efecto secundario sea el de retardo de crecimiento intrauterino; pero, si es consumida a mayores dosis, se producirá síndrome de abstinencia neonatal que es similar al de la heroína, pero que se produce mucho más tardíamente, generalmente entre el sexto y décimosegundo dias. El neonato sufre de depresión respiratoria y, frecuentemente, de convulsiones. La incidencia de muerte neonatal es alta.

Tranquilizantes y Sedantes: Estas sustancias son usadas con gran frecuencia por las adolescentes ansiosas. Las benzodiazepinas, que son las más utilizadas, producen el síndrome del “niño fláccido” y parece haber un mayor riesgo de anomalías labiopalatinas. Pueden verse síndromes de tolerancia y de abstinencia fetal y neonatal, cuando el consumo es severo. La supresión brusca durante el embarazo no es recomendable.

Por Atomico