Estreñimiento y ropas manchadas en los niños

estreñimiento infantilLas evacuaciones no son necesariamente diarias. Muchos niños tienen una sola cada 3 0 4 días y son perfectamente normales, pero a los padres les preocupa el estreñimiento de su hijo cuando las heces son muy duras o cuando la evacuación produce dolor. A veces éste se debe a una grieta (fisura) rectal.

No es posible precisar siempre si la consistencia de las heces ha causado la fisura o si ésta hace que el niño reprima la evacuación para evitarse el dolor. En cualquier caso, el tratamiento consiste en ablandar las heces.

Frecuentemente, los lactantes que padecen rozaduras por pañal reprimen sus evacuaciones para evitar el dolor que le producen. Aquí lo que procede es curar las rozaduras, en vez de ablandar las heces.

Los lactantes y los niños de mayor edad a menudo padecen estreñimiento durante una enfermedad. En estos casos es muy importante vigilar la adecuada ingestión de líquidos.

El estreñimiento en ocasiones se debe a causas emocionales; por ejemplo, pueden coincidir con la época en que se adiestra al niño en el uso de las instalaciones sanitarias. En la lucha de voluntades entre padres e hijo, el niño puede decidir que la forma de mantener su dominio consiste en reprimir sus evacuaciones.

Si el niño aplaza la evacuación bastante tiempo, el líquido de las heces escurre sobre la masa endurecida y mancha las ropas. Este signo en la primera infancia denota un estreñimiento persistente que debe ser atendido por el médico.

Tratamiento casero

Por lo regular, bastan algunas modificaciones dietéticas, que resultan más eficaces que cualquier medicamento. El jugo de ciruela pasa es notable por su efecto. Durante un tiempo quizá convenga evitar el arroz en cualquiera de sus formas, ya que tiende a producir estreñimiento. Es útil la miel Karo (una cucharada en medio vaso de agua o de leche).

Se debe inducir a los niños a que coman productos de salvado y alimentos fibrosos (apio, naranjas enteras). Es indispensable la adecuada ingestión de líquidos sobre todo de agua. Sólo en raras ocasiones puede necesitarse un laxante.

Los supositorios de glicerina son inocuos y efectivos y se consideran aceptables laxantes los denominados Colace, Metamucil y Maltsupez. No se debe administrar aceite mineral a los lactantes, porque puede introducirse en los pulmones y causar neumonía; sin embargo en los niños mayores puede ser muy efectivo.

Casi nunca se necesita un lavado, que es potencialmente peligroso.