Guía práctica para cuidar tu piel

como cuidar la pielTu cuerpo, es el resultado de cómo te alimentas, te tratas y cómo te sientes anímicamente. Es, entonces, todo un resúmen de tu vida.

Desde el punto de vista estético, la piel viene a ser la capa más externa de tu cuerpo y por ello tu carta de presentación. Es una estructura que se encuentra en constante renovación formada por varias capas de células que van migrando de adentro hacia afuera donde cumplen su ciclo y se descaman. Este proceso de nacimiento de nuevas células en la piel puede durar días (en personas jóvenes) o meses (en personas mayores). La piel de un niño permanece húmeda, fina y suave porque sus células se renuevan con gran rapidez.

Como esta regeneración celular se va haciendo más lenta con el paso de los años, es importante estimularla y nutrirla externamente para que mantenga su lozanía y turgencia.También, debemos tener en cuenta que existen factores ambientales externos como el sol, el frío, el viento y la polución que dañan constantemente la piel. Afortunadamente esta goza de un cosmético natural que la protege. Se trata de un manto hidrolipídico, formado por la unión de secreciones de las glándulas sebáceas, que junto a las células muertas, cubren y protegen la piel de los agresores externos. Como esta protección es relativa de una persona a otra (razón por la que existen diferentes tipos de piel), es necesario darle el cuidado cosmético. No en vano «cosmética» deriva del griego cosmos, que alude la conexión entre la piel y el universo.

Limpieza : el primer paso
La higiene de tu piel es importante para ayudarla a mantenerla en buen estado.

Para limpiar tu cuerpo necesitas usar jabones o geles de baño de un pH ligeramente ácido igual al de la piel (un pH de 5,5 es lo ideal).

Debes leer bien las envolturas de los jabones, en especial si tienes algún problema cutaneo. Luego de una ducha o baño, debes aplicar algún tipo de leche corporal hidratante que te ayude a mantener la humedad. Evita usar productos que contengan mucho aceite ya que si bien es cierto dejan la piel más flexible y fina. Lo único que hacen es aportar sólo grasa, y no la humedad ni el agua que necesita.

Si tu piel es mixta, alterna leches corporales con cremas que tengan un buen aceite vegetal. En el caso del rostro, la limpieza requiere algo más de cuidado. Antes de acostarte tienes que eliminar tanto la suciedad que se adquiere durante el día del medio ambiente, así como el maquillaje y los restos de las propias secreciones.

Luego de limpiar tu rostro con el producto adecuado según tu tipo de piel, es importante la aplicación de una loción tónica que proporcione frescor y revitalice tu cutis.

Exfoliación limpieza a fondo
Tu piel necesita ir más allá de una limpieza diaria general. Con la exfoliación eliminas las células muertas que se acumulan en la capa superficial de tu epidermis a medida que van apareciendo otras células nuevas.

Las toxinas que el organismo elimina por la piel, muchas veces, queda obstruída en la capa córnea y necesitas removerla; además, las glándulas sebáceas se encuentran produciendo cebo y esta grasa suele ser un mal necesario que hay que remover con cierta periodicidad para que no obstruya a tus poros.

Si tu piel se libera de todos estos desechos con un producto exfoliante, un cepillo de cerda natural, suave, un guante de crin o esponja vegetal, estimularás la renovación celular Y tu piel tendrá un aspecto más limpio y suave.

También, hay geles de ducha que tienen ingredientes exfoliantes que se pueden usar regularmente. Son menos agresivos, pues contienen pequeños gránulos que al frotarse sobre la piel van eliminando las manchas, rugosidades y asperezas que aparecen.

Si tienes piel grasa debes exfoliarte por lo menos una vez por semana y si por el contrario tu piel es seca, cada quince días. En caso de una piel sensible debes tener cuidado con el producto que utilizas para exfoliarlo, te recomiendo que consultes con un dermatólogo para que no aparezcan irritaciones o alergias.

Después de una exfoliación, tu piel queda preparada para que recibas cualquier tipo de tratamiento. Una vez limpia puede absorber mejor las cremas que se apliquen.

Si bien la exfoliación es un hábito beneficioso para todas nosotras, las que tienen pieles secas quedarán más receptivas a las cremas hidratantes y también a las grasas porque así tendrán poros más limpios evitando que se obstruyan y aparezcan los antiestéticos puntos negros.

Mascarilla facial nutritiva
Prepara un puré con media palta madura, una cucharada de aceite de almendras y una clara de huevo. Añade una cucharada de zumo de limón hasta obtener una sustancia consistente y uniforme. Aplicate por las mañanas durante 20 minutos, luego retiralo con abundante agua fría.

Crema corporal exfoliante
Licúa yogurt natural con dos cucharaditas de hojas de menta fresca y un puñado de arroz integral. Frota tu cuerpo antes de la ducha con esta crema, luego sumérgete durante 15 minutos en la tina.

Cepillado en seco
Esta es una técnica de exfoliación muy popular; sin embargo, no todos conocen la manera apropiada de realizarla.

A continuación, te damos unos tips para hacerlo más eficaz.
Compra un cepillo con cerdas vegetales y de mango largo para poder cepillar la espalda.

  • Mantén siempre seca las cerdas para que no se estropeen. Puedes lavarlo con agua jabonosa cada dos semanas.
  • Cepilla tu cuerpo una vez al día antes de entrar a la ducha durante, unos minutos.
  • Descansa del cepillado cada tres semanas para que tu piel descanse .
  • Realiza un cepillado suave empezando desde los pies, primero por la parte delantera y trasera de las piernas, nalgas y la parte media de la espalda, siempre en dirección hacia el corazón.
  • Cepilla el abdomen con un movimiento circular en el sentido de las agujas del reloj.
  • Toma una ducha y aplícate antes de secarte, un aceite o gel anticelulítico con suaves masajes.