La Desmotivación, un elemento oculto en nuestros fracasos.

Cuando sacamos una mala nota en el examen, cuando el jefe nos dice que está mal elaborado nuestro informe, por que las deudas sobrepasan mis ingresos, porque tengo hambre siempre e igual subo de peso y al final como mal…todo esto hace que una persona pueda desmotivarse, pero la pregunta es la siguiente ¿vale la pena desmotivarme por este motivo? (¿redundante no?). 

El problema es que cuando una persona se desmotiva, muy difícilmente lo nota. Entra en un estado de ¡Que me importa! o tal vez entra al otro extremo de la indiferencia, llega a desvalorizarse: ¡Yo no valgo nada, soy un desastre! 

Al encontrarnos con una experiencia amarga, lo que pasará es que automáticamente nos defendemos o nos achicamos frente a la temida situación, pero la solución a este fracaso es el análisis del mismo: ¿Por qué ocurrió esto? 

La conciencia asumida con responsabilidad de los hechos, nos da la oportunidad de encontrar un camino de seguridad, de tranquilidad y al final de autoconfianza. 

Existe una serie de técnicas para mantenernos motivados, pero las mismas no son efectivas sino reconocemos nuestros errores y el porqué lo cometimos. El análisis profundo y justo te llevará al verdadero éxito. No está mal equivocarnos, está mal equivocarnos y no hacer nada al respecto. Los tropezones de la vida enseñan, las caídas duelen, pero levantarse con la frente en alto a pesar de todo para tomar acciones y que no vuelva a repetirse, representa la madurez y compresión de que somos valiosos y que podemos lograr cualquier cosa que deseemos.