La disfunción erectil. Cuándo él no puede.


La disfunción eréctil no debe ser algo vergonzoso, que alguna vez se produzca no significa que el hombre es esteril. Existen soluciones, comience por consultar a un profesional.
La disfunción eréctil, conocida también como impotencia, es la incapacidad del hombre de alcanzar o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.
Muchos hombres tienen o tendrán ocasionalmente una alteración de su erección coincidiendo con algún momento de sus vidas en los que sufran alteraciones como el estrés o la depresión. Pero también es para algunos un problema frecuente.
Se encuentra claramente demostrado que la disfunción no tienen relación con el orgasmo y la eyaculación. El grado de disfunción es variable y puede oscilar desde una disminución parcial de la rigidez peneana o de la capacidad para sostener la erección hasta el completo fracaso en la erección.
Para lograr una correcta erección, distintas partes del cuerpo deben funcionar en forma adecuada y conjunta: el cerebro enviando mensajes para controlar los impulsos nerviosos, el flujo sanguíneo, los niveles hormonales y los músculos.
Cuando todo funciona correctamente, los cuerpos cavernosos del pene se llenan de sangre produciendo y manteniendo la erección.
Sin embargo, pueden existir distintas causas: la diabetes o los problemas cardiovasculares y algunos medicamentos para el tratamiento de la hipertensión arterial o la depresión.
Descarte la vergüenza y acuda a un profesional para realizarse un examen completo que verifiquen si los vasos sanguíneos y los nervios funcionan correctamente.