Paro respiratorio y respiración artificial

Ciertos accidentes y enfermedades en ocasiones pueden hacer que cese la respiración, cuando por otro lado, las condiciones orgánicas permitan la vida. En estos casos la respiración artificial puede salvar una vida, ya que con esto proporciona oxígeno al cuerpo, hasta que éste pueda resumir sus funciones normales.

Método de respiración artificial de boca a boca y de boca a nariz
Antes de proceder, hay que asegurarse de que las vías respiratorias estén libres y proceda a sacar cualquier cuerpo entraño que las obstruya. Para ello puede utilizar los dedos de la mano, previamente envueltos en un pañuelo limpio.
Observe el pecho del paciente si se relaja o se hincha, verifique también si existe pulso en la muñeca.

Si el accidentado no respira por haber sufrido, ahogamiento, un choque eléctrico, haber aspirado vapores químicos, pero a pesar de ello su corazón todavía late, proceda a la siguiente manera:
Incline la cabeza hacia atrás, de manera que el mentón quede para arriba. Jálese y empújese la quijada para abajo y para arriba.
Abra su boca ampliamente y colóquela estrechamente sobre la boca de la persona accidentada. Al mismo tiempo comprima la nariz de la persona accidentada o tápese su nariz con la mejía del accidentado o cierre la boca de la persona accidentada y coloque su boca sobre la nariz del accidentado. Sóplese dentro de la boca o de la nariz del accidentado.
Retire su boca y voltee su cabeza de un lado para oír si hay regreso del aire, lo que indica que hay un intercambio de aire, sóplese de nuevo.

Nota: Para una persona accidentada adulta, sóplese vigorosamente con un promedio de alrededor de 12 respiraciones por minuto. Para un niño respiraciones cortas y más seguidas, apropiadas para el tamaño del niño, a razón de 20 respiraciones por minuto. Puede ocurrir que no se obtenga el deseado intercambio de aire, voltee rápidamente al accidentado y adminístrele golpes secos en la espalda, con la finalidad de que arroje cualquier objeto extraño de las vías respiratorias.

Aquellas personas que no desean estar en contacto directo con la persona accidentada, puede colocar un pañuelo limpio sobre la boca o nariz del accidentado, la tela con la que está hecho el pañuelo, generalmente es muy delgada, no será un obstáculo para permitir el intercambio de aire deseado. Si la persona accidentada reacciona, colóquele una manta por debajo y por encima de ella, no la deje levantarse por lo menos después de una hora.