Secreciones de los Oídos en Niños

secreciones de oidoEn el lactante o en el niño de mayor edad que se queja de dolor de oído, una secreción ya sea blanquecina o amarillenta suele ser un signo de perforación del tímpano. A veces los padres observan que una sustancia ha formado costras secas sobre la almohada.

En este caso también es de sospecharse que haya perforación del tímpano, y debe llevarse al niño a consulta para que reciba un tratamiento con antibióticos.

Los padres no deben alarmarse excesivamente; la perforación del tímpano es en realidad la primera etapa de un proceso de curación espontánea, al que contribuyen los antibióticos.

Los niños poseen notables poderes de recuperación y en su mayoría los tímpanos perforados cicatrizan completamente en espacio de unas semanas.

En el verano, las secreciones del oído se deben por lo general al “oído de nadador”, que es una irritación del conducto auditivo y no una afección del oído medio o del tímpano. Los niños frecuentemente se quejan de comezón en los oídos.

Además, los tirones de oreja a menudo causan dolor; esto puede ser un signo de inflamación en el oído y el conducto externos, como en el caso del “oído de nadador”. La tentación de rascarse el interior del oído es muy fuerte pero debe resistirse.

Nosotros desaconsejamos el uso de pasadores para el cabello u otros objetos semejantes para rascarse los oídos, ya que pueden lesionar el tímpano.

El cerumen casi nunca es un problema, salvo cuando se intenta “limpiar” los conductos auditivos del niño. El cerumen hace las veces de una capa protectora que tapiza el conducto auditivo.

Las duchas calientes o el lavado de orejas con una pequeña toalla empapada en agua caliente, proporciona el vapor necesario para evitar la acumulación de cera y la formación de tapones.

A los niños les gusta introducirse pequeños objetos en el canal auditivo; esto comprime el cerumen, lo que puede impedir la vibración del tímpano y, en consecuencia, disminuir la agudeza auditiva. Los padres bien intencionados, con un palillo y algodón, a menudo logran el mismo nefasto resultado.

Tratamiento casero

El cerumen comprimido al fondo del conducto auditivo se puede desalojar con agua tibia introducida suavemente con una jeringa especial que se expende en las farmacias. Un chorro de agua de escasa potencia también puede ser útil, pero a veces el ruido asusta a los niños de corta edad y puede ser peligroso a altas presiones.

Nosotros no aconsejamos a los padres que intenten desalojar el cerumen, a menos que se trate de un niño mayor y que el tapón esté claramente visible. Son útiles los ablandadores de cerumen, como el Cerumenex o el aceite de oliva; todos los productos comerciales pueden ser irritantes, si no se emplean correctamente.

Por ejemplo, el Cerumenex debe eliminarse con agua en menos de 30 minutos. No debe intentar ningún lavado si existe la menor duda sobre la integridad del tímpano.

Aunque el “oído de nadador” (u otras formas de otitis externa) a menudo se debe a una infección bacteriana, ésta no siempre precisa de antibioterapia, ya que la infección es muy superficial.

El tratamiento eficaz consiste en empapar una mecha de algodón en solución de Burrow, colocarla en el conducto auditivo toda la noche y después lavar con agua tibia.

También se ha informado del buen éxito obtenido con mertiolate y aceite mineral (en cantidad suficiente para que el primero adquiera un color rosado), seguido de un lavado con agua oxigenada y agua tibia.

En los casos especialmente difíciles de mucha comezón o que hayan persistido más de cinco días, se recomienda acudir al médico.