Técnicas naturales para la buena práctica del CHI

 

Todos los ejercicios que realices deberían tener como principales finalidades la obtención de la flexibilización, el fortalecimiento muscular y una buena coordinación de movimientos. La flexibilidad consiste en mantener, o según los casos recuperar, la amplitud de movimientos, lo que difiere mucho entre las personas según diversos factores, entre otros la constitución natural. A su exceso se lo conoce como laxitud y a su escasez como rigidez. Los músculos, por otra parte, tienden a debilitarse si no se trabajan, y para que se desarrollen hay que proporcionarle situaciones de contracción máxima y de distensión. Cuando hagas trabajo muscular no olvides que es muy importante oxigenar bien el cuerpo, para lo que es fundamental que trabajes en sitios aireados y que respires correctamente: no estires sin aire, no contrigas sin aire.

 

Los ejercicios de coordinación de movimientos buscan que los encadenamientos motores puedan realizarse correctamente aún en acciones de gran complejidad, lo que incluye la velocidad y la habilidad. Por otra parte en los ejercicios siempre se mueve la energía o el Chi, aunque en algunos de forma más consciente y dirigida que en otros, como ocurre con el Chi Kung, que designa precisamente el trabajo de esta energía, además de ser una ciencia que estudia su circulación por nuestro cuerpo. Los chinos han estudiado esta energía durante más de cuatro mil años y han aprendido a aplicar estos conocimientos a los ejercicios para mejorar la salud mental y física y prolongar la vida.

 

La teoría y los principios del Chi son muy parecidos a los del Yoga indio y son la raíz de la medicina ancestral de China y de Japón, y en especial de la acupuntura. Esto también ha dado origen al masaje japonés Shiatsu, y al masaje chino, Tuina. Las claves que te presentamos, aunque están basadas en el Chi Kung, pueden serte de gran utilidad tanto si practicas cualquier técnica de origen oriental, como por ejemplo algún arte marcial, como si realizas otras prácticas deportivas occidentales, ya que puedes adaptar perfectamente algunas de estas recomendaciones.

Algo más sobre el Chi

 

La comunidad médica china considera que el Chi y la sangre están relacionados íntimamente: “donde va el Chi va la sangre”, dicen. Se afirma que el Chi proporciona la energía a las células sanguíneas para que se mantenga vivas. Se lo puede comparar a la corriente eléctrica: circula por unos canales llamados Meridianos (por donde también circula la sangre) y que tienen una configuración similar a las de los sistemas circulatorio y nervioso. Tiene varias funciones. Impulsiva: promueve a través de su acción dinámica, el crecimiento y desarrollo del cuerpo, las actividades fisiológicas de órganos y Meridianos, la producción y circulación de la sangre, así como la producción, distribución y evacuación de los líquidos. Calentamiento: gracias al Chi se produce el calentamiento del cuerpo, lo que permite un correcto funcionamiento de los órganos, de los Meridianos y una buena circulación sanguínea. Defensiva: el Chi protege al organismo de los ataques de factores patógenos y lucha contra ellos cuando invaden el organismo. Contención: Contiene y regula la circulación de las sustancias líquidas (sangre, saliva, sudor..) y ayuda a la contención de los órganos. Transformación: siempre está en constante movimiento y es responsable de los cambios fisiológicos al controlar la absorción, distribución y eliminación.

 

Durante la práctica de los ejercicios podemos aprender a detectar el Chi y dirigirlo correctamente. En la etapa de enfriamiento, tras los ejercicios, hemos concentrar la energía generada durante el ejercicio en una zona situada a dos o tres centímetros por debajo del ombligo y a dos o tres centímetros hacia el interior del abdomen, que se conoce en china como Dan Tien inferior y en Japón como Hara. Si aprendes a generar esta energía y conservarla puedes ayudar a tu mente a sosegarse y mantenerse concentrada. Las emociones y la mente tienen gran influencia en la circulación del Chi.

 

Claves para el cuerpo

 

La médula espinal es muy importante para la práctica de los ejercicios ya que sirve como un canal para por el que las energías del sacro ascienden a los centros superiores del cerebro. Para los orientales esto es como conectar Tierra y Cielo. Para obtener los mejores resultados durante los ejercicios intenta mantener la columna erguida y en recta alineación con el cuello y la cabeza. La flexibilidad y la relajación de la columna es también uno de los objetivos de la etapa de calentamiento.

 

Por otra parte, la parte más tensa del cuerpo suelen ser nuestros hombros y el cuello. Tienes que prestar especial atención a esta zona, intentando relajar, aunque para ello debas dedicar unos minutos a aflojar estos músculos por medio de movimientos suaves.

Otro punto importante es la lengua: intenta mantenerla ligeramente apoyada contra el paladar, detrás de los dientes superiores, lo que forma un puente para que el Chi circule desde la cabeza a la garganta y de la garganta al pecho y de allí al abdomen inferior.

No practiques inmediatamente después de comer, con el estómago lleno. Incluso procura vaciar intestinos y vejiga antes de hacer los ejercicios. También evitar comer alimentos sólidos inmediatamente después de acabar, para que la energía almacenada pueda asentarse sin interferencias en vez de ser destinada a funciones digestivas.

 

Si tu práctica es de Chi Kung, Tai Chi, Yoga, puedes notar que se ha estimulado la secreción de saliva, pero también puedes producir tos y flema en los conductos bronquiales. Tienes que aprender a distinguir entre flema/mucosidades y saliva, y escupir solo las primeras. La saliva producida es acuosa y clara y tiene propiedades curativas y mejora las funciones digestivas del estómago. También contiene enzimas que debes mantener dentro del organismo. Intenta que tus movimientos sigan el ritmo respiratorio.

 

No uses ropa de acrílico, nylon y poliester, que funcionan como aislantes y bloquean el libre movimiento del Chi a lo largo de la superficie de tu cuerpo e impiden un correcto intercambio entre tu organismo y los campos de energía externos. Usa fibras naturales como algodón, lana, lino, seda, que son buenos conductores. Para optimizar el movimiento de energía usa colores claros.

 

Antes de practicar quítate todos los objetos metálicos como relojes, pulseras, colgantes. Los anillos pequeños no llegan a interferir. La razón de esto es que el metal tiende a acumular energía, de modo que el objeto desviará la energía hacia sí mismo, reduciendo el flujo disponible para el sistema.

 

No olvides realizar ejercicios de calentamiento al empezar, movilizando todas las articulaciones, en particular hombros, rodillas, tobillos, y al terminar realiza una serie de estiramientos.

 

Claves para la respiración

 

A no ser que se trate de ejercicios especiales en los que se pronuncian sonidos con la exhalación, procura que tu respiración sea lo más silenciosa posible. Estamos hablando, de cuando practiques ejercicios orientales suaves, pues esto no podrías hacerlo por ejemplo corriendo en una cinta, saltando con aeróbic, o con otros ejercicios aeróbicos. Por lo tanto, intenta respirar suave y lentamente, sin esfuerzo ni prisa. El aire no debería salir en explosiones o en secuencias cortantes y duras, la exhalación debe que ser liviana y regular. Si llevas esto a la perfección, debería ocurrir lo que dice un maestro de Chi Kung, llamado Fo Hung: “Deberíamos suspender la pluma de una oca frente a la nariz y la boca, y ésta no debería moverse mientras se exhala”.

 

La respiración debería ser lenta. Si tienes prisa por acabar los ejercicios, tu respiración se acelerará, pues ésta siempre sigue a la intención. Intenta detener el tiempo durante la práctica, olvidarlo. Busca respirar profundamente, pero sin hacer un esfuerzo excesivo al inhalar. Si fuerzas la respiración para llenar los pulmones los hombros se curvan y el cuello se tensa, lo que hace que el aire suba a la parte alta de los pulmones. La inhalación y la exhalación deberían ser muy largas, respirando cada vez más profundo. La respiración, como todo en la práctica del Chi Kung, debe ser suave. Para conseguir esto hay que tener el diafragma, la caja torácica y la garganta completamente relajados.

 

Claves para la mente

 

Tienes que dirigir la atención mental hacia el interior, en vez de escuchar los sonidos externos. Atiende a tu respiración. La energía sigue a la mente de modo que si mantienes la atención centrada en el interior allí se acumulará el Chi. Si en cambio te distraes, la energía fluirá hacia el exterior.

 

Silencia tu mente y no estimules tu diálogo interno. Eso no quiere decir que no surgirán pensamientos o emociones, pero se irán disolviendo por sí solos. Céntrate en el cuerpo y en la respiración, en realizar correctamente los ejercicios. Aprovecha esos momentos para apartar tus problemas y disfrutar. El equilibrio emocional ayuda a obtener resultados para tu salud. Ya dijimos que en el Chi Kung el cuerpo y la respiración han de moverse lentamente, pero sobre todo intenta que tu mente se tranquilice. Cuando descubras que tu mente se acelera, se distrae, se preocupa, usa tu voluntad para centrarla nuevamente en los ejercicios, en el cuerpo, en la respiración.

 

Precauciones

 

No practiques formas avanzadas de técnicas orientales, como el Chi Kung, el Yoga o el Tai Chi, sin la supervisión de un instructor cualificado. Un buen maestro te ayudará a progresar a buen ritmo, corrigiendo cualquier desviación. Pon especial atención a tu dieta, evitando el consumo excesivo de azúcares refinados, comida basura, grasas malas, fritos, exceso de carnes rojas y embutidos, ya que estos productos provocan acidez crónica en la sangre y otros tejidos, e inhibe el libre flujo de la energía. Evita las bebidas gaseosas dulces, ya que también son muy acidificantes.

 

Cuando practiques no te expongas al viento, ni a los extremos de calor y frío. No practiques Chi Kung cuando estés enfadado, sobreexcitado, apesadumbrado o sufras de cualquier estado emocional alterado, ya que la emoción es energía en movimiento y puede tener efecto dañino sobre el equilibrio interno. Puedes intentar reequilibrar tus emociones antes de la práctica con unos minutos de respiración diafragmática profunda y sólo comienza los ejercicios cuando te encuentres completamente calmado. No te obligues a practicar intensamente cuando te sientas enfermo o muy fatigado, aunque no deberías dejar del todo los ejercicios y sí hacerlos de forma suave y durante sólo unos diez o quince minutos. Elige movimientos sencillos.