Urgencias Médicas en el Hogar. Parte I

cuidado infantil Las urgencias exigen acciones oportuna, no pánico. Las acciones médicas que los padres deben realizar dependen de la naturaleza del problema y de los recursos disponibles.

Cuando hay lesiones masivas o el niño está inconsciente, es preciso conseguir ayuda cuanto antes.

Si se encuentra cerca un hospital, hay que acudir a la sala de urgencias.

De lo contrario, generalmente se recibe auxilio con solicitarlo por teléfono aun servicio de urgencias o a una unidad de rescate. Cuando se sospecha que el niño ha ingerido un veneno, y no se tiene a mano el número de teléfono de un centro de control de envenenamientos., si existe en tal o cual localidad, los padres deben llamar un servicio de urgencia.

Lo mas importante es que los padres estén preparados para acudir a un hospital o puesto de socorros, o bien llamarlos por teléfono. También deben tenerse anotados los números de teléfono del servicio de urgencias más próximo, y de las unidades de rescate.

Cuándo solicitar una ambulancia. Generalmente, la forma más lenta para llegar a un servicio médico es en ambulancia. Esta tiene que recorrer dos veces la distancia, de ida y vuelta, sin duplicar la velocidad de un automóvil. Si el niño puede desplazarse o ser desplazado con facilidad y hay un automóvil disponible, lo mejor es usarlo y encargar a alguien que avise al servicio médico de que el enfermo va en camino.

Por lo general la ambulancia está dotada de oxígeno, férulas y vendajes y, en algunos casos, allí puede practicarse una resucitación – en ocasiones recurso decisivo – al paciente que se traslada al hospital. De esta manera el niño gravemente enfermo por una lesión de la cabeza o la columna, o por disnea, puede recibir el beneficio de la atención que proporcione el personal de la ambulancia.

Según nuestra experiencia, la ambulancia a menudo se utiliza como un taxi muy costoso. El tipo de accidente o enfermedad, los servicios disponibles y la distancia al hospital, son, sin excepción, los factores más importantes para decidir si conviene usar o no la ambulancia.

Los padres deben estar familiarizados con los siguientes signos de urgencia: 

Lesiones graves: Por sentido común se sabe que el niño con evidente fractura en una pierna o con una herida grande en el pecho, necesita atención inmediata. Hay servicios de urgencias para tratar estas lesiones graves. Deben utilizarse, y pronto.

Inconsciencia y coma. Desde luego, cualquier niño en estado de coma o de semiconsciencia debe ser llevado inmediatamente al servicio médico más próximo. El coma se debe, las más de las veces, a la ingestión de un medicamento u otro producto tóxico, un ataque, ahogamiento, un traumatismo de la cabeza o a una reacción alérgica grave. Cualquier medicamento u otra sustancia que se sospeche haya sido ingerida por el niño, debe llevarse también al servicio médico.

Ahogo. Cuando en la tráquea del niño se aloja un cuerpo extraño, puede producirle ahogo. Una tos violenta a menudo basta para extraerlo. Otros procedimientos capaces de lograr lo mismo incluyen una fuerte palmada en la espalda, sostener al niño colgado cabeza abajo mientras se le dan palmadas en la espalda, o aplicarle un rápido y fortísimo apretón en la parte baja del tórax.

Hemorragia. En su mayoría, las cortaduras dejan de sangrar con sólo aplicarles presión. A menos que sea una hemorragia evidentemente menor, la herida que sangra pese a al presión aplicada requiere atención del médico, para evitarle al niño una perdida de sangre.

El adulto medio tolera perder varios decilitros de sangre sin mayor molestia, pero la tolerancia de los niños proporcional a su tamaño físico, es menor.

Los padres deben recordar que las hemorragias profusas y vigorosas casi siempre pueden contenerse con sólo aplicar precisión directa a la herida, que es lo más importante en los primeros auxilios para estas lesiones.

Estupor o somnolencia. A la disminución del nivel de actividad mental, sin llegar al a inconsciencia, se le denomina estupor. Una forma práctica para determinar si la intensidad del estupor o somnolencia justifica un tratamiento urgente, consiste en observar si el niño puede contestar preguntas sobre lo recién ocurrido, entonces será necesario proceder en consecuencia. Es difícil evaluar esto en el niño, pero si no reacciona, hay que darle atención médica de inmediato.

Continua en la Segunda Parte …..