El hule es un compuesto derivado del caucho, al que se le ha sometido a un tratamiento químico para hacerlo más resistente a determinadas condiciones. Este material se emplea de muy diversas maneras, pero su uso más extendido es en la instalación de suelos.
El piso de hule se lleva utilizando prácticamente desde que se inventó el material, por lo que no resulta extraño encontrar en viviendas antiguas suelos realizados con estos compuestos, que gracias a sus características e conservan aún en buenas condiciones.
Otro uso muy común es el de manteles y protectores para las mesas, siendo la palabra hule un sinónimo cuando nos referimos a un mantel desarrollado con este material u otro parecido. Hace algunos años no existía casa que no tuviera al menos uno de estos manteles puesto sobre la mesa camilla alrededor de la que toda la familia se reunía para comer y hacer la vida cotidiana.
En ocasiones existen diferentes materiales con los que se pueden fabricar los mismos elementos. Podemos encontrarnos suelos de cerámica, moqueta, madera o vinilo, cuatro materiales diferentes pero una misma utilización.
Otro ejemplo lo encontramos en los topes de estacionamiento. Estos pueden estar fabricados de cemento o concreto, caucho o plástico pero se realizan con un objetivo común que es el de evitar que al aparcar se invadan zonas que no han sido proyectadas para este fin. Si bien cada uno de los materiales supone un cambio en cuanto a precios, calidades y utilidades secundarias, ya que el caucho además de impedir que el vehículo invada las zonas evita que se causen daños que se producirían por ejemplo al rozarse con una esquina o un bordillo de cemento.
Otro caso es el de los cubiertos, Encontramos cuberterías metálicas y de plástico, incluso desechables, pero se utilizan para lo mismo: sujetar la comida que estamos a punto de degustar.
